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El pasado 15 de diciembre se llevó a cabo la votación en la Cámara de Diputados para definir el rumbo de la Ley de Seguridad Nacional, aprobándose con 329 votos a favor, 89 en contra y 40 abstenciones, por lo que fue enviada al ejecutivo federal para su publicación.

La reforma busca, en primer plano, dotar de un marco regulatorio respecto a los agentes extranjeros durante su estancia en el país con fines laborales. También, se busca eliminar toda inmunidad que pueda ser utilizada a favor cuando se cometa un delito.

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Para entender mejor lo anterior, es necesario aclarar que se les considera agentes extranjeros a todas y todos los miembros de agencias públicas federales de seguridad de cualquier país del mundo, sin importar el rango o el tipo de trabajo que éstos realicen.

Ante este panorama, la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la mano de las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana, de la Defensa Nacional y la Marina, serán las que tengan total facultad sobre la acreditación y la circunscripción territorial que se le dará al agente extranjero.

Asimismo, los agentes extranjeros sólo podrán compartir información con sus respectivas agencias de seguridad, pues las leyes de su país no serán aplicables en México.

Además, la reforma estipula que queda prohibida toda actividad de campo que ponga en riesgo su vida, así como acciones que se contrapongan con las actividades que realiza la policía mexicana.

También se considerará como delito el inducir a “terceras” personas a realizar actividades de arresto, allanamiento o cualquiera que vaya en contra de las leyes mexicanas y, los agentes extranjeros solo podrán portar las armas que la Defensa Nacional les apruebe.

Aunado a ello, la reforma deshecha cualquier tipo de inmunidad a cualquier agente extranjero, es decir, sólo gozarán de inmunidad diplomática si cumplen con lo previamente dicho, pues en caso de que llegaran a cometer algún delito o violar las leyes constitucionales, deberán someterse a la justicia mexicana.

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A su vez, se fijan dos órganos auxiliares: el Grupo de Alto Nivel de Seguridad, que dará atención y gestión de convenios, programas o temas estratégicos de cooperación, y el Grupo de Coordinación Operativa, quien, ejecutará los convenios de cooperación previamente suscritos.

En su conjunto, lo anterior promete dotar al Estado mexicano de mayor soberanía nacional, logrando de manera recíproca el intercambio preciso de información entre agencias de seguridad, mejorando así las relaciones bilaterales de México.

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