Foto: SAT

Por Nogara y Asociados

Si eres persona física o moral y estás obligada al pago de contribuciones, existe la posibilidad de que el SAT (Servicio de Administración Tributaria) te notifique personalmente en tu domicilio, vía telefónica o a tu correo electrónico, una carta invitación, con el objetivo de informarte las obligaciones tributarias a las que te encuentras sujeto por la actividad que desempeñas.

Entre los supuestos por los cuales te pueden notificar una carta invitación, tenemos: no haber presentado las declaraciones informativas de operaciones con terceros (Diot), no haber presentado las declaraciones mensuales, trimestrales y semestrales, decremento en la determinación de impuestos, inconsistencias u omisiones de ingresos en relación a los datos obtenidos por el SAT y no haber presentado la declaración del ejercicio.

Foto: SAT
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De las causas mencionadas por las que puede la autoridad notificarte una carta invitación es más común la referente a los depósitos bancarios que no forman parte del ingreso regular, supuesto ante el cual, la autoridad presume que se trata de ingresos diversos y, por tanto, que son sujetos al impuesto sobre la renta.

Cabe precisar que este tipo de actos fiscales, son emitidos de manera discrecional y mediante un sistema automatizado, de modo que puede tratarse solamente de una simple inconsistencia contable.

Más importante aún, es tomar en cuenta que las cartas invitación no causan un agravio directo en materia fiscal, pues no se trata de resoluciones definitivas en las que se determine una carga contributiva, por tanto, no son coercitivas ni impugnables, de ahí la importancia de conocer cómo deben atenderse. Lo primero que se recomienda es corroborar el remitente del correo electrónico, para descartar que se trate de una invitación apócrifa, estos correos los pueden consultar en la página del SAT. 

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Una vez verificado que el correo no es apócrifo deberá revisar el objeto del mismo, es decir, ubicar las obligaciones que la autoridad considera omitidas o presentadas con inconsistencias y, de ser necesario, presente declaraciones normales o complementarias, según aplique. 

No es recomendable hacer caso omiso de este tipo de actos, pues aun cuando no sean una determinación final en materia fiscal, lo cierto es que se trata de alertas que deben ser atendidas a la brevedad para evitar un acto de mayor molestia, por lo que se recomienda acudir con un profesional con la finalidad de obtener asesoría y apoyo.

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