política

En los próximos comicios, lo previsible es que se presente una alta abstención, porque con esos candidatos ni para dónde hacerse.

Sigue en los medios de comunicación el caso de Félix Salgado Macedonio, el impresentable aspirante de Morena a gobernador de Guerrero, contra quien hay, por lo menos, cinco denuncias, dos demandas y antecedentes que hubieran impedido registrarlo si en la política mexicana existiera la decencia.

Ahora, el autollamado Toro sin Cerca está acampando afuera del INE, que le quitó la candidatura no por sus escándalos, peleas callejeras y ofensas sexuales, sino por no presentar cuentas de precampaña. Por eso, Salgado Macedonio está en espera de que el Tribunal Electoral le restituya la candidatura, pues es sabido que ahí las cosas se cocinan ahora al gusto presidencial.

Por si hiciera falta, Onésimo Cepeda, el obispo jubilado de Ecatepec, anunció que sería candidato a diputado de Fuerza por México, el membrete de Pedro Haces, émulo de Joaquín Gamboa Pascoe, pues, como éste, es un habilísimo negociante y pésimo líder sindical. Cepeda, banquero en su juventud, fue retirado de la diócesis por el papa Benedicto XVI debido, dicen fuentes cercanas al Vaticano, a una denuncia por fraude y despojo de una colección de arte.

Entrevistado por el portal Sin Embargo, el colega Bernardo Barranco, reconocido especialista en asuntos religiosos, dijo que “Onésimo siempre llevó una vida mundana y frívola; en su juventud fue rockero, torero, parrandero y corredor de Bolsa. Luego se metió al sacerdocio, donde siempre procuró colocarse al lado de los poderosos. Es un obispo cortesano, obsesionado enfermizamente por el poder, el dinero y los reflectores. Su estilo bravucón choca con las formas sedosas del Vaticano, que ya no le tuvo más paciencia y le aceptó rápidamente su renuncia”.

Con tales antecedentes, no resultó extraño que Cepeda hiciera gala de su florido lenguaje para informar que aceptaba ser candidato porque —dijo— “estoy harto de tanto pendejo que gobierna y que se sienta en curules por todos lados…” y, de paso, declaró que todos los políticos (¿incluido Pedro Haces, monseñor?) “son ratas y todos roban algo”, para luego agregar, en tono de duda: “Yo espero no robar nada”. Pues no, porque El Vaticano lo desautorizó, tuvo que renunciar el mismo día, además de que su registro no procedería, pues sigue siendo ministro de su iglesia.

Los anteriores son los casos más sonados, pero no los únicos. En Chihuahua, la candidata panista, Maru Campos, está sujeta a juicio por cohecho y por formar parte de la red de corrupción del exgobernador César Duarte Jáquez. En Chiapas, Morena lleva como candidato a alcalde de Comitán a Constantino Kanter, famoso por participar y encabezar ataques violentos contra grupos indígenas, despojo de tierras y otros delitos. Otra alhajita que quiere reelegirse por la alianza Juntos Hacemos Historia (Morena-PT-PVEM) es el diputado federal Mauricio Toledo, quien, a solicitud de la Fiscalía capitalina, está sujeto a proceso de desafuero por varios delitos. No es menos discutible la candidatura de Yeidckol Polevnsky, a quien Morena, su partido, le reclama cientos de millones de pesos.

En la lista de abominables figura también Rogelio Franco, del PRD, acusado de violencia intrafamiliar y sujeto a proceso por ultraje a la autoridad. Un caso más es el de Luis Arturo González Cruz, del PVEM, al que investiga la UIF por operaciones de procedencia ilícita. Para no ser menos, el PAN tiene varias de sus figuras en capilla, incluido Mauricio Kuri, candidato al gobierno de Querétaro, porque el actual ejecutivo, Francisco Domínguez, al parecer fue uno de los beneficiados por la multimillonaria transa que llevó a los panistas a votar por la reforma energética de Peña Nieto.

La cereza del pastel es el numerito que tiene como actor central a una figura televisiva: Alfredo Adame, candidato de las Redes Sociales Progresistas, de quien se difundió una grabación en la que, presuntamente, se le escucha decir que recibirá 40 millones por su participación: “De esos 40 millones nos chingamos 25”, pero con la condición de que no le tire “pedos a Claudia Sheinbaum” ni a López Obrador. Sea o no verídica la grabación, ya se sabe que palo dado ni Dios lo quita.

Lo previsible es que se presente una alta abstención en los próximos comicios, porque con esos candidatos ni para dónde hacerse.


Lee más artículos del autor: LA UNAM Y SUS PROFESORES | EL PODER JUDICIAL, A EXAMEN

Te puede interesar también: PERIODISMO PAGADO: EL CASO LATINUS, ARTÍCULO 19, MEXICANOS CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA JORNADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *