Foto: Rogelio Rueda Segura

La crisis de salud en que estamos inmersos debido a la pandemia del coronavirus, ha incidido radicalmente en varios ámbitos de la vida cotidiana de las personas; aparte de aquellos que lamentablemente han perdido la vida y de quienes se encuentran luchando contra el virus, están los niños y adolescentes que no pueden asistir a las escuelas, -que no son sólo centros de educación formal donde reciben información enciclopédica-, sino sobre todo, son centros de socialización y de encuentro con los otros, que son sus iguales y con quienes interactúan de manera intersubjetiva, aunque no lo sepan.

El concepto de intersubjetividad es un concepto relativamente nuevo en el campo de estudio de la comunicación, ha sido retomado de la sociología fenomenológica por los fuertes vínculos que puede aportar al ámbito de la investigación en la comunicación interpersonal. La intersubjetividad aborda los procesos de construcción de sentido de los sujetos a partir de las interacciones humanas.

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La intersubjetividad se entiende como el escenario en el que se desarrolla toda relación de interacción. O lo que es lo mismo, esa interacción es siempre comunicación con otro distinto a uno mismo y es mediante este proceso que los alumnos adquieren capacidad reflexiva para verse a sí mismos y para intuir y dar forma y sentido a la realidad que los rodea.

Si reconocemos que tanto los modelos de vida, los juicios y los prejuicios, los valores humanos y los esquemas de pensamiento que nos conforman como personas, se dan a partir de cómo interactuamos con los demás, entonces debemos reconocer el hecho de que los niños y jóvenes en su etapa formativa adolecen de la falta del proceso de intersubjetividad que les permita encontrarse, ser y hacer con los otros en su propio proceso de construcción personal.

Esta falta de relaciones interpersonales en niños y adolescentes es grave y es triste, pues desde el enfoque intersubjetivo, somos y nos formamos en la medida que nos relacionamos e involucramos con los otros, que los reconocemos y nos reconocemos en ellos y vamos formando nuestra identidad.

Foto: Rogelio Rueda Segura
Foto: Rogelio Rueda Segura

Para los docentes la situación no es menos grave, se insiste públicamente que el problema que ellos enfrentan es el desconocimiento y falta de habilidad en el manejo de las llamadas aplicaciones y plataformas digitales y la angustia que esto les genera; sin embargo, el problema de fondo para ellos también es ver interrumpida la relación e interacción cotidiana del saludo afectuoso, de percibir en el alumnado su mirar de alegría o aburrimiento en la clase, de comentar situaciones tan comunes como preguntarles cómo les fue en el día o si tienen frio por la mañana y verlos comprar cafés y compartir alimentos entre risas y juegos.

No hubo otra opción: la realización de clases por televisión o en línea fue tan necesaria como lamentable. La relación intrafamiliar es fundamental en la formación del niño, pero le está faltando la interrelación escolar, ahí está la construcción de su identidad social.

La educación escolar no se limita a la acumulación de datos enciclopédicos, sino a las simbolizaciones sociales que asimila el alumnado en el proceso de enseñanza aprendizaje, sus capacidades de interrelación, de respeto, de amistad, empatía y solidaridad que desarrollan en la diaria convivencia. En las graciosas complicidades para realizar las tareas o el aprender a manejar sus emociones al mirar al otro a la otra, si les agrada o desagrada, anhelar juntos el fin de la clase y platicar sus aventuras del día anterior o las que les esperan el fin de semana.

Foto: Rogelio Rueda Segura
Foto: Rogelio Rueda Segura

A pesar de las situaciones difíciles a las cuales suelen estar expuestos, como agresiones y acosos inclusive, la socialización y valores que traen de casa se vuelven un ejercicio vivencial de aprendizaje para cuidarse y defenderse en el terreno de la tolerancia, del respeto y del cuidado por el otro. Aunque traen de casa esos valores, es en la escuela como espacio físico, donde se evidencian estos eventos.

Estos procesos tienen qué ver con la intersubjetividad, con los aprendizajes de sí mismos y de los otros; para el ámbito escolar, que es el que nos ocupa, si bien son las palabras la base de las relaciones interpersonales, la palabra es también el reflejo de determinadas relaciones de poder, a través de ella se perciben las formas y niveles de relación que tienen los niños y jóvenes en sus interacciones, y es labor de los docentes reflexionar con ellos el equilibrio de esas relaciones.

No queda más que esperar que esta incertidumbre que nos ha traído la pandemia llegue a su fin, que salgamos venturosos de esta etapa triste y sea con la vacuna o con el cuidado y precauciones que las personas apliquen, que los contagios disminuyan y podamos volver a salir y encontrarnos en el aula física, en esa escuela que aún con todas sus limitaciones y abandonos institucionales, es el espacio donde los niños y jóvenes tienen una divertida y hermosa posibilidad de formarse como ciudadanos solidarios.

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2 thoughts on “Educación e intersubjetividad”

  1. Siento que se debe de tomar en cuenta que no todos los alumnos tienen los recursos y las posibilidades de estar conectados por medio de una computadora o un celular. Los maestros deben de saber que para algunos alumnos no está en sus prioridades comprar una cámara o un micrófono, ya que para las familias que viven al día lo importante es la alimentación o pagar renta, luz o agua y no conseguir la cámara que el profesor obliga o el micrófono.
    También se debe de saber que las situaciones de violencia intrafamiliar suceden, y no son pocas familias en las que ocurre esto, ocurre en la mayoría, que lamentablemente no tienen el control los alumnos de esta situación.
    Opino que se debería de priorizar el aprendizaje que deja cada clase. Ya que hay profesores que si no cuentan con cámara no les toman asistencia o se enojan y pierden tiempo de su clase, que bien podría ser aprovechada para dejarle un aprendizaje a los alumnos.
    Solo quiero decir que tomen en cuenta la situación familiar y no exigir la compra de estos objetos ya que para la mayoría no les es posible adquirirla.
    Les deseo suerte a todos

  2. Señor Ramírez Fulgencio: En efecto, es fundamental no perder de vista estos dos aspectos, las dificultades para obtener los recursos técnicos que les permitan tener acceso a clas clases en línea y más grave aún, las posibles condiciones de violencia intrafamiliar en la que se puedan encontrar. El fenómeno educativo es tan complejo que no se resuelve con una mirada; en este sentido, sería muy interesante que la SEP generara espacios de participación de alumnos, padres de familia y profesores, para presentar algunos de los problemas que no se han resuelto en la educación en línea en estas condiciones.
    Muchas Gracias por su comentario y su atención.
    Rogelio Rueda

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