virus de la desigualdad

La brecha de desigualdad entre los ricos y los pobres ya era grave antes del 2020, pero ahora podría ser fatal si no se toman medidas urgentes para paliarla, advierte OXFAM en su nuevo informe.

“¿Cómo recomponer un mundo devastado por el coronavirus a través de una economía equitativa, justa y sostenible?”, esa es la pregunta que nos plantea OXFAM en el documento “El virus de la desigualdad”, en el que da cuenta de los graves impactos de la crisis del COVID-19.

La esperanza del cuestionamiento de OXFAM está anclada en la oportunidad que se le presenta al mundo de analizar los factores que lo llevaron al punto de quiebre en el que se encuentra hoy y buscar las soluciones que permitan a las naciones construir un futuro mejor.

“No podemos volver al mundo brutal, injusto e insostenible en el que vivíamos antes de la irrupción del virus”, sentencia la confederación internacional, formada por más de diez organizaciones no gubernamentales, y cuyos objetivos centrales son combatir la pobreza e informar al mundo de los niveles que ha alcanzado la desigualdad.

El mundo está al límite en materia sanitaria y económica. Sin embargo, OXFAM asegura que la humanidad dispone de un talento increíble, una enorme riqueza, una imaginación infinita, y es capaz de “sacar partido” de sus recursos para generar una economía más justa y al servicio de todas las personas.

De acuerdo con el informe, desde 1870 no se veía una cantidad de países con una contracción económica como la que se vio en 2020. Además, las personas que sobreviven con menos de 5.50 dólares al día incrementó al menos 200 millones de personas durante el año pasado.

“En marzo de 2020, los mercados bursátiles de todo el mundo sufrieron su peor caída en un siglo, y se destruyeron activos financieros por valor de miles de millones de dólares”.

Los ingresos de las personas más pobres se redujeron y 40 millones de personas en América Latina perdieron su empleo. Alrededor de 52 millones de personas en la región estaban en riesgo de caer en la pobreza. Más de dos tercios de personas en el Sur de Asia, Asia Oriental y el Pacífico también viven al filo de la pobreza.

El 56% de la población mundial vive con tan solo entre 2 y 10 dólares al día. En los países de renta baja y renta media, más de la mitad de las trabajadoras y trabajadores están en situación de “pobreza laboral”. Estas personas carecen de mecanismos de protección laboral y de acceso a prestaciones o ayudas por desempleo, lo cual significa que, cuando pierden sus ingresos, el hambre se cierne sobre ellas rápidamente.

Las condiciones de precariedad en la que vivían antes de la pandemia (con salarios ínfimos, sin acceso a seguridad social ni atención médica) permitieron a millones de personas sobrevivir apenas con lo más mínimo, mientras la desigualdad no paraba de crecer. Con la llegada del COVID-19, subsistir y resistir a vivir con mucho menos que antes se torna imposible.

Al mismo tiempo, los milmillonarios son cada vez más ricos. Desde antes ya aumentaba vertiginosamente su acumulación de la riqueza: “el número de milmillonarios prácticamente se duplicó durante la década posterior a la crisis económica de 2008 y, entre 2017-2018, cada dos días surgía un nuevo milmillonario en el planeta”.

Efectivamente, OXFAM advierte que, mientras los más ricos del mundo están ganando más dinero, las personas en pobreza serán cada vez más pobres a consecuencia de la crisis.

Sin embargo, no todo es culpa del COVID-19, sino que es consecuencia de un sistema económico que OXFAM define como “basado en la explotación y diseñado para beneficiar a una pequeña élite rica y poderosa, que hunde sus raíces en el neoliberalismo económico y el secuestro democrático por parte de las élites”.

El modelo neoliberal, al que hace referencia, ha permitido y promovido la acumulación de ingresos en muy pocas manos, afectando directamente a las personas en mayor pobreza, la cual solamente ha logrado aumentar cada vez más.

De acuerdo con OXFAM este modelo es fallido, explotador y “exacerba sistemas profundamente cimentados sobre la desigualdad y distintas formas de opresión, como el patriarcado y el racismo estructural, que están impregnados de supremacismo blanco”.

CONSULTA EL INFORME COMPLETO DE OXFAM AQUÍ


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