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Establecido en legislaciones nacionales y en tratados internacionales, el derecho a vivir en un medio ambiente saludable puede ser considerado como una garantía humana fundamental, aunque muchas veces la realidad puede ser distinta.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al menos 155 Estados en todo el mundo reconocen que sus ciudadanos tienen este derecho; no obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que cerca del 23% de todas las muertes están vinculadas a “riesgos ambientales”, tales como la contaminación del aire, del agua y la exposición a sustancias químicas.

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Por ello, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó recientemente una resolución que reafirma las obligaciones de los Estados de proteger los derechos humanos y tomar medidas más contundentes de cara a los desafíos ambientales.

Asimismo, enlistó seis razones por las que este derecho debe ser garantizado a todas las personas que a continuación serán detalladas. 

Destrucción de espacios silvestres y enfermedades zoonóticas

Según indica la ONU, la alteración de la tierra con el fin de crear espacios para el desarrollo de las actividades económicas ha puesto a los humanos en un contacto cada vez mayor con la vida silvestre, lo que ha creado oportunidades para que los patógenos se propaguen de los animales salvajes a las personas.

Recientemente la OMS estimó que el 70% de las enfermedades infecciosas en humanos son de origen animal. Incluso, la plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas precisó que “hay hasta 1.7 millones de virus no identificados y susceptibles de infectar a las personas en los mamíferos y las aves acuáticas. Cualquiera de estos podría ser la próxima ‘Enfermedad X’, potencialmente más perjudicial y más letal que la COVID-19 ”.

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La contaminación del aire reduce la calidad y esperanza vida

La organización calculó que nueve de cada 10 personas en todo el mundo respiran aire sucio, lo que provoca daño en su salud y, por tanto, acorta su vida. Según cifras de la ONU, cada año 7 millones de personas mueren a causa de enfermedades e infecciones relacionadas con la contaminación del aire, más de cinco veces el número de personas que mueren en accidentes de tráfico.

La exposición a contaminantes también puede afectar el cerebro y provocar retrasos en el desarrollo, problemas de comportamiento e incluso un coeficiente intelectual más bajo en los niños. En contraparte, en personas mayores, los contaminantes están asociados con las enfermedades de Alzheimer y Parkinson.

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Pérdida de biodiversidad compromete calidad alimentos

Registros de la ONU señalan que en los últimos 50 años, las dietas humanas se han vuelto un 37% más similares, con solo 12 cultivos y cinco especies animales que proporcionan el 75% de la ingesta energética mundial.

Actualmente, casi una de cada tres personas padece desnutrición en alguna de sus manifestaciones y gran parte de la población mundial se ve afectada por enfermedades relacionadas con la dieta, como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

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Pérdida de biodiversidad reduce eficacia de medicamentos

Los productos naturales representan una gran parte de las sustancias farmacéuticas existentes y han sido particularmente importantes en el área de la terapia del cáncer, pero estimaciones de la ONU sugieren que 15 mil especies de plantas medicinales están en riesgo de extinción y que la Tierra pierde al menos una droga potencialmente importante cada dos años.

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Contaminación amenaza a millones de personas

Por ahora, organizaciones internacionales como la ONU y la OMS han comprobador que muchos problemas de salud surgen de la contaminación y de la idea de que los desechos se pueden “tirar” cuando la realidad es que muchos de ellos permanecen en los ecosistemas, afectando a la salud humana y al medio ambiente.

El agua contaminada por desechos, las aguas residuales no tratadas, las escorrentías agrícolas y las descargas industriales ponen a mil 800 millones de personas en riesgo de contraer cólera, disentería, fiebre tifoidea y poliomielitis, entre otras enfermedades.

Un ejemplo de ello es el metilmercurio, una sustancia que se encuentra en los productos cotidianos y que contamina al pescado, puede tener efectos tóxicos en los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico al ser ingerido por los humanos, situaciones que se reviven con la presencia de los microplásticos en la vida marina y la red alimentaria.

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Además, según la ONU, cada año 25 millones de personas sufren intoxicación aguda por plaguicidas y algunos de los químicos, como el glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo, está asociado con el linfoma no Hodgkin y otros cánceres.

Los medicamentos también pueden tener un impacto negativo al infiltrarse en los ecosistemas. Un informe del PNUMA de 2017 encontró que los antibióticos se han vuelto menos efectivos como medicamentos debido a su uso generalizado para promover el crecimiento del ganado. Como consecuencia, se calcula que 700 mil personas mueren cada año por infecciones resistentes.

Cambio climático y los riesgos para la salud

La última década fue la más calurosa en la historia de la humanidad y ya estamos experimentando los efectos del cambio climático, a medida que los incendios forestales, las inundaciones y los huracanes se convierten en eventos regulares que amenazan vidas, medios de subsistencia y la seguridad alimentaria. El cambio climático también afecta la supervivencia de los microbios, facilitando la propagación de los virus. Según un artículo publicado por la IPBES, “es probable que las pandemias ocurran con más frecuencia, se propaguen más rápidamente, tengan un mayor impacto económico y maten a más personas”.

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El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su edición número 46 aprobó una resolución en la que pide a los Estados que conserven, protejan y restauren los ecosistemas, pues los describe como cruciales para la salud y el bienestar humano.

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Cerca de 69 Estados se comprometieron a entablar un diálogo para reconocer el derecho a un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible. Además, la ONU emitió una declaración en la que expresó su apoyo al reconocimiento mundial del derecho a un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible.

Fuente: ONU programa para el medio ambiente

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