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Por Alejandro HM

"Todo está ahí para nosotros
nos pertenece,
no hay nada que no podamos alcanzar
lo tenemos todo en nuestro puño,
como niños"
- Like Kids, Suede

Y tú, ¿qué quieres ser de grande? Es la pregunta que siempre surge en la infancia, cuando se tiene esa gran capacidad de imaginación, creando mundos y personajes sin mayor complicación. Cuando somos capaces de pasar horas jugando con una vara de árbol pensando que es una espada, cuando jugamos con un caballo de madera e imaginamos que es un gran corcel blanco, o creando historias para un dibujo hecho de papel.

“Yo quiero ser maestra, como mi mamá”, “yo quiero ser soldado, como los que salen en el desfile del 16 de septiembre”, “yo seré enfermera”. ¿Quién de nosotros/as no contestó alguna vez con estas frases? Siempre con la ilusión reflejada en nuestros ojos. “Tienes que echarle muchas ganas para que cuando crezcas logres lo que quieres ser”, pero ¿por qué no  puedo serlo ahora? Falta mucho para ser grande. 

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Foto: Alejandro HM

Antiguamente se jugaba con canicas, trompos, balones, carritos, muñecas… una infancia muy diferente a la actual, dominada por la tecnología, con simuladores para todo. Antes de esto la única forma en que se podía jugar a ser grandes era creando a los “yo del futuro”, en versión miniatura y manipulables: muñecos de papel que vendían en la papelería de la esquina, predilectos para jugar a ser grande de una forma físicamente posible. 

“Cuando vaya a la Universidad quiero ser jugador de futbol americano, como mi hermano”

Y aunque, pensándolo bien, eran reproducciones estereotipadas de la sociedad, en esos tiempos ahorrabamos los centavos que nos daban o encontrábamos para comprar muñequitos. Recortarlos y pegarles ropa diferente. Recortar y volver a pegar.

Ojalá todo fuera tan fácil ¿Cuánto daríamos por recortar pedazos de nuestra vida, cambiarlos por bloques nuevos y pegarlos como si nada hubiera pasado? Una vida que solo se puede imaginar cuando no tenemos más expectativas que las de salir a jugar cada día.

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Foto: Alejandro HM

“Quiero ser futbolista, como los de la televisión”

Con ellos se podían valorar los oficios y profesiones de la sociedad, repensando el rol que cada quien desempeñaba en el desarrollo de una comunidad y lo mucho que necesitábamos de todas/os. Ahora no estoy seguro de qué tanto se haga.  ¿Imaginan a un niño o niña diciendo  “yo quiero dedicarme a la política cuando sea grande, para robar mucho dinero”? Podría suceder en estos tiempos. 

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“Disculpe, ¿tiene de esos muñequitos de papel que se recortan, pegan y se les cambia de ropa?”, pregunto al señor de la papelería. “Oh, sí, permíteme. Pensé que ya no vendería uno de estos”, responde después de 15 minutos buscándolos. 

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Foto: Alejandro HM

Se ha perdido esa inocencia con la que se jugaba a ser alguien en la vida, la ambición ha crecido y se ve como algo obsoleto el jugar con algo que no sea tecnológicamente táctil. 

Podemos tener un buen futuro si mejoramos el presente, enseñemos a las niñas y niños que pueden ser lo que sueñan, apoyémoslos y no reprimamos sus deseos. Ellas/os nos enseñarán que otro mundo es posible. 

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