Por Enrique Martínez Apodaca

Por Heba Fdez
Foto: Enrique Martínez Apodaca

Ha pasado más de un año desde que la pandemia por COVID-19 se expandió a través de  todos los continentes despertando una alarma social sin precedentes, causando un colapso tanto económico como sanitario, al igual que el fallecimiento de más de dos millones de personas en todo el mundo. Tanto gobiernos como organismos internacionales han tenido que establecer protocolos de acción y medidas a través de nuevas herramientas desarrolladas de forma conjunta y unánime para frenar la propagación del virus. Esto se traduce, por ejemplo, en acciones como el cierre de fronteras internacionales, la capitalización de recursos sanitarios o la creación de vacunas eficaces.

Entre tanto, ¿en qué medida la pandemia por COVID-19 está afectando a nuestro medio ambiente? ¿Somos conscientes de la contaminación causada por los residuos sanitarios? ¿Han dejado de lado las ONGs y gobiernos esta otra crisis?

▶️RESIDUOS PELIGROSOS POR COVID-19 NO SON TRATADOS EN BAJA CALIFORNIA

El principal órgano de la Asamblea General de la ONU, la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) lleva meses alertando sobre el peligro de la marea de plástico causada principalmente por las mascarillas y guantes desechables.

A su vez, el Instituto de Oceans Asia indica en un estudio que en 2020 se fabricaron 52 mil millones de mascarillas, produciendo ingresos de 166 mil millones de dólares. Estos productos junto con los envases plásticos del gel desinfectante, trajes de protección, así como las mamparas de plástico utilizadas en los comercios, se están acumulando en vertederos y muchos de ellos llegan a parar en los océanos.

Cada día se encuentran residuos sanitarios por todas partes, basta con mirar al suelo para ver una o varias mascarillas. Están vertidas en calles, descampados y parques, incluso en las orillas de ríos y playas, llegando a tardar unos 400 años en descomponerse si no se reciclan correctamente.

Este tipo de residuos han generado problemas en grandes ciudades como Londres y Nueva York. Incluso en regiones deshabitadas como las Islas Soko (en la región administrativa de Hong Kong) se han descubierto miles de mascarillas, entre otros plásticos. Las playas, como las de El Salvador y Brasil, así como ciudades en Grecia y China son lugares que albergan todo tipo de residuos sanitarios.

▶️LA MAYOR CRISIS DEL MUNDO ES LA DESIGUALDAD

La materia con la que las mascarillas desechables están hechas hace más difícil su reciclaje. El plástico utilizado contiene varias capas de polímeros y otros materiales tales como el polipropileno, poliestireno y el poliuretano. Cuando estos materiales se deshacen, arrojan microplásticos que llegan a los mares a través de ríos, inundaciones, lixiviación e incluso por viento. ¿Cuáles son las consecuencias entonces? La contaminación del agua, en primer lugar, causando que los peces digieran dichos microplásticos y, en segundo, las personas que consumen estos peces.

Greenpeace México publicó un estudio sobre la contaminación por plásticos en Áreas Protegidas Nacionales (APN), concretamente ocho, de las cuales siete se encuentran en Quintana Roo. De entre los tres mil 500 residuos plásticos que encontraron en el fondo del mar, se encontraron también mascarillas desechables.

Foto de Tom Fisk en Pexels
Foto de Tom Fisk en Pexels

Si bien existen alternativas más sostenibles, como las mascarillas de tela o aquellas hechas a partir de desechos agrícolas, las últimas investigaciones apuntan que no son tan eficientes en su protección contra el virus como las quirúrgicas y las de alta eficacia.

Entre tanto, organizaciones como WWF y Earth Action han instado a los ciudadanos a sustituir el uso de estos plásticos desechables por el de materiales reutilizables. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está colaborando con sus asociados para informar de la importancia que tienen este tipo de pandemias con respecto a la estabilidad de los ecosistemas y la salud de los individuos.

▶️LA FALTA DEL GUSTO Y EL OLFATO INVADIERON A KARLA

Así pues, ¿qué soluciones se proponen para frenar la contaminación por plásticos? Greenpeace plantea un sistema de economía circular basado en la reutilización de los materiales. De esta forma, los gobiernos reducirían el impacto medioambiental considerablemente. Otra medida sería garantizar un sistema de reciclaje eficaz, así pues, desarrollando tecnologías innovadoras que puedan ser implantadas en todos los rincones del planeta. Por otro lado, el Foro Económico Mundial propone que las empresas productoras asuman más responsabilidad a la hora de elegir los materiales, así como frenar los residuos vertidos en el mar aumentando los fondos para su limpieza.

Los ejemplos anteriores son solo algunos de los muchos que se pueden llevar a cabo a la hora de reducir el impacto medioambiental para que, junto con pequeñas acciones individuales, podamos llegar a garantizar un futuro sostenible en el que podamos vivir mejor.

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